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29 octubre 2009

Publicado octubre 29, 2009 por con 1 comentario

Anfibios y Reptiles Gigantes- Parte II


La salamandra gigante japonesa: Esta familia de salamandras (Cryptobranchidae) se trata de urodelos acuáticos que no solamente se encuentran en riachuelos y estanques de Japón, sino también en el este de los Estados Unidos y la China. Hasta nuestros días, son los anfibios de mayores dimensiones que se conocen. La salamandra nipona gigante, por ejemplo, llega a medir más de 1.5 metros, come peces y crustáceos, y alcanzan a vivir 80 años. Principalmente cazan de noche, y debido a su deficiente sentido visual, utilizan sensores en su cabeza y cuerpo para la detección de cambios en la presión del agua, haciéndoles posible la ubicación de su presa.
En la época de apareamiento, las salamandras viajan río arriba en donde tras la fertilización de los huevos, el macho los protegerá durante por lo menos 6 meses. En ese tiempo, las crías van a acumular grasa hasta estar preparadas para la caza. Una vez listas, irán de cacería en grupo, en vez de hacerlo de forma individual.

La historia del descubrimiento de este anfibio comienza en 1726, cuando un físico sueco, Johan Jakob Scheuchzer, ha descrito un fósil como Homo diluvii testis, que significa que “Testigo del Gran Diluvio”, creyendo que era los restos de un hombre que se ahogó en el diluvio bíblico. Luego, el museo de Teylers en Haarlem ha traído el fósil en 1802, en el cual aún es exhibido. Una década después Georges Cuvier examinó el fósil, que llegó a reconocerlo como una salamandra gigante y le cambió de nombre a Andrias scheuchzer, en memoria a Scheuchzer y a sus creencias... Un dato interesante: Andrias viene a significar imagen de hombre.

La anaconda: Quién no conoce a la anaconda. Pero no dejaré pasar la oportunidad de hacer una rápida descripción de este temible reptil, que quizá algo no sepan. En primer lugar, el nombre científico de este ofidio es Eunectes murinus y ha protagonizado ya unas cuantas películas en Hollywood (¡Jaja… en la ficción es una verdadera estrella!). Además de ser largas, son anchas, tienen mandíbulas poderosas, y son acuáticas. Sólo sus ojos y fosas nasales sobresalen del borde del agua. Alcanzan a medir 9 metros de longitud y pesar 107 kilogramos (aunque se encontraron unas realmente largas y robustas). No es venenosa, acaba con sus presas por asfixia y constricción, denominada apretamiento. Está de más decir que es una de las serpientes más grandes y fuertes del planeta. La piel de los adultos es de color verde oscura, y cuenta con manchas negras redondeadas.
La anaconda se alimenta de peces, ratas, aves, ciertos reptiles, pecaríes y demás mamíferos de su ecosistema. Se reproduce en la estación de verano. Es vivípara. La hembra pare entre 20 y 40 crías, de alrededor de un metro de largo. Qué criaturillas tan adorables deben de ser. Su promedio de vida es de unos 25 años, siendo a toda edad agresivas con sus presas. Habita los bosques tropicales, bosques deciduos, sabanas, en los ríos selváticos, pantanos y terrenos despejados. Su piel es una de sus mejores “armas”, ya que es confundida con parte del lugar donde se halle.
Este ser se encuentra amenazado, todo esto consecuencia de la caza indiscriminada por la extracción de su piel y la pérdida de su hábitat. Qué lamentable.

La pitón reticulada asiática: Varios dicen que esta serpiente es más larga que la anaconda del Amazonas. Cuentan que cuando atraparon un ejemplar en Indonesia, éste medía el largo de a la vez 9 hombres echados en el suelo. Este reptil, exactamente, medía 14.85 metros y pesaba unos 447 kilos. La pitón ha sido descubierta en el pueblecillo de Curugsewu, en medio de la isla de Java. Luego de un año de su captura, recién fue presentada al mundo.
Según el Libro Guiness de los Récords, la pitón reticulada asiática es la serpiente más grande que el ser humano haya visto, la anterior marca era correspondiente también a una pitón, hallada igualmente en Indonesia en 1912: su longitud era de 9.75 metros. Los encargados del zoo en donde está en Yakarta, brindaron una información acerca de su carnosa dieta. El animal come de 3 a 4 perros al mes. Esto no me gusta en lo absoluto, pues amo a los canes. ¿Acaso no hay vacas o cerdos en ese país…?

Esta clase de serpiente es ardua de domesticar y nunca se sabe cómo reaccionará. Con sus veloces ataques y su dentadura bien afilada, las pitones pueden cortar arterias. Al contrario de las boas, estos ofidios son ovíparos (ponen de 15 a 100 huevos, de acuerdo a su tamaño). La pitón puede ser la más larga, pero la anaconda es la más pesada. Espero fotografiar pronto a ambas serpientes y tener la ocasión de mostrárselas.

La Titanoboa cerrejonensis: Esta serpiente es una especie extinta de la familia de los Bóidos. Ha vivido hace 60 millones de años, en donde se ubica la Colombia de hoy, según una investigación de la Universidad de Toronto (Canadá). Se le puso el nombre de Titanoboa cerrejonensis por sus dimensiones y por la mina carbonífera del Cerrejón, que es una de las minas abiertas más grandes de la Tierra, en el departamento de La Guajira. Por medio de un estudio comparado de sus vértebras, se calcula que el reptil medía de 13 a 14 metros de largo y su peso era de aproximadamente 1,145 kilos. En Cerrejón se encontraron también los esqueletos de tortugas gigantes y de cocodrilos que han podido ser el banquete del formidable ofidio. Como casi todas de su clase, era capaz de nadar y cazar dentro del agua.
Es muy importante el tamaño de la Titanoboa, puesto que las dimensiones de las serpientes, como seres de sangre fría, dependen mucho de la temperatura de su hábitat. La extinta colombiana, por su tamaño, necesitó una temperatura promedio al año de 30 a 34 grados Celsius para poder sobrevivir, 6 grados de más que la temperatura media de Cartagena en la actualidad. Esta información pondría en veda la idea de que la vegetación de los trópicos desaparecería a altas temperaturas. Es la primera vez que se halló fósiles de vertebrados muy antiguos en la zona ecuatorial de América del Sur. En la imagen (un dibujo ilustrativo) pueden ver lo gigantesco que fue este reptil. Definitivamente, en esos tiempos pasear en bote por un río amazónico es arriesgarse a terminar en el estómago de una Titanoboa o en el de cualquier otra bestia, tal vez más grande. ¡Qué emocionante!
Y con estas 7 especies de Cordados vertebrados finalizo los tres documentales que programé para ustedes, lectores y visitantes de mi blog. Como se habrán dado cuenta de inmediato, en esta ocasión he metido en una misma bandeja a animales que aún existen y a un par de extintos. Y, si bien no me referí a las tortugas —que también las hay enormes—, creo que fue suficiente por ahora, ya que hay espacio de sobra para tratar de diferentes temáticas en este sitio... Y, a continuación se viene algo de aventura que experimenté en la selva de mi región. Les invito (no obligo) a leerla.


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27 octubre 2009

Publicado octubre 27, 2009 por con 0 comentarios

Anfibios y Reptiles Gigantes- Parte I


Y como les prometí en el primer post de mi blog, Tarapoto, Ciudad de las Palmeras, que haría 3 documentales, éste, “Anfibios y Reptiles Gigantes”, es prueba de ello; pues, los dos primeros que preparé son Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente) y Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del pasado). También se acordarán que redacté los sucesos de una caminata que tuve en la selva, cerca de mi hogar. Les juro que luego vendrá uno más (y muchos más), y así “relajan” su mente tras haber leído tanto dato científico.

El documental que estoy a punto de comenzar, será casi de la misma magnitud que el segundo y, como siempre, tratando de no ser de lectura muy pesada, sino más bien, con una dosis de lenguaje coloquial y entretenido (si así les parece). Ya pueden ir viendo que el título nos dice “todo”. ¡No se asusten! Ni Godzilla ni el Leviatán fueron “invitados” a ser parte del elenco de monstruos (o no tan monstruos) de estas publicaciones, ya sea porque uno es una aberración producida por la radiación nuclear del cine y el otro es el terror de los marineros que se cuenta en la Biblia. Lo que describiré aquí no será ficción cinematográfica y tampoco meros relatos de la gente que vivió antes de Cristo. Todas las especies que leerán y verán en estos posts han sido catalogadas y reconocidas por la ciencia. No piensen que estoy en contra de los fanáticos del gigantesco reptil que sacó del quicio a Jean Reno y estén forjando una idea tal vez crítica de mi persona cuando doy motivos por dudar de las escrituras del Antiguo Testamento. Les revelo que la película de la bestia que dejó patas arriba a Manhattan me entretuvo y que la criatura enorme del mar, nombrado en el AT, me hace pensar que fue un dinosaurio acuático.

Pero vayamos directo al grano y lo que ustedes esperan del autor de este blog… Ya he advertido en los anteriores documentales a los individuos susceptibles a los animales raros y de dimensiones superiores a lo normal. Así que si aún alguien no supo de esto, pues ahora ya están enterados de mis gustos extraños. Las especies que alisté no paran de competir en tamaño: siempre nos sorprenden con un nuevo descubrimiento científico, y por lo tanto, nuevas medidas. De antemano, me disculpo si cometo alguna equivocación con los datos de estos remotos seres, que les adelanto que serán siete… Y de una vez, sin más cháchara, arranco:
La rana Goliath: De nombre científico Conraua goliath, es una especie de batracio anuro perteneciente a la familia Petropedetidae. Habita en África Occidental, en las selvas de Camerún y de Guinea Ecuatorial. Muchos lo consideran el anuro (sin cola) más grande del mundo. Llega a medir entre 76 y 80 centímetros desde la nariz hasta los dedos de los pies con las patas extendidas, y 33 centímetros con las patas dobladas. A pesar de sus 3.3 kilos de peso máximo, este vertebrado es capaz de saltar por encima de una persona bajita como si fuera el mejor de los atletas: su récord es de 3 metros. Qué envidia le tengo a esta rana… ni con el trampolín pude botar tan elevado.

La rana gigante del Titicaca: Este anfibio, de nombre científico Telmatobius culeus (¡qué curioso nombre!), es un poco más pequeño que la rana Goliath, y es obvio que es natural del lago Titicaca, extensión de agua que ocupa los territorios de Perú y Bolivia a 3,815 m.s.n.m. Eso está muy arriba. No por gusto el Titicaca se ha ganado el apelativo de “El Lago más Alto del Mundo”.
A causa del bajo contenido de oxígeno en torno a este lago, el T. culeus respira por la piel (cutánea), es una especie propiamente acuática, y cuenta con grandes pliegues en la piel por todo el cuerpo. Estos pliegues le permiten aumentar las proporciones de oxígeno que absorbe debido a que el aumento de la superficie a un mismo volumen, amplía el ratio de la superficie de la piel, característica que también es observada en otros continuamente acuáticos batracios.

Las ranas del Titicaca miden alrededor de 25 centímetros de longitud, con varios pliegues de la piel por el abdomen, el estómago, las piernas y el cuello. Su coloración puede ser diversa: verde aceituna con vientres de tono durazno, gris, u oscuro con manchas en la espalda; además hay unos que hasta son completamente negros, con o sin blanco moteado. Pero la mayoría de los ejemplares son de tinte oscuro en el dorso, adaptación para soportar la abundancia de rayos UV que están presentes en esas zonas tan elevadas. Sería “bueno” darse un bronceado por esas latitudes, mucho “mejor” que en las playas marinas.
A inicios de los años 70, una expedición conducida por Jacques Yves Cousteau, ha informado de especímenes de ranas de incluso medio metro de largo, con un peso de un kilo, de modo que resultaría la rana acuática más grande del mundo. Sin embargo, algo trágico está pasando con este anfibio del Titicaca: su estado es crítico. Cada vez es más difícil de localizar al animal en las colectas del lago, a pesar de que los habitantes los atrapan con menos frecuencia. Aparte, en su fase de renacuajo son víctimas del pejerrey y la trucha, lo que impide su desarrollo y repoblamiento.

Acá, en el Perú, es en donde se caza a este animal para prepararlo como potaje. Es normal que en el departamento de Puno se dé como plato principal a la rana gigante, que por cierto es un infalible afrodisiaco al beberla en un jugo. Espero pronto estar por esos lares para probar nuevos sabores, aunque quizá sean asquerosos. Ya me atreví a comer gusanos fritos y hormigas cocidas, que no dudo que sea capaz de ingerir una rana en la hora de la hora… y afrodisiaco, ¿no?

El sapo gigante de Madagascar: Un equipo de paleontólogos descubrió en una nación insular al sur de África los restos fósiles de un sapo enorme que mide 40.6 centímetros y tiene un peso de 4.5 kilos y vivió hace 70 millones de años junto a los dinosaurios; me estoy refiriendo, como sabrán, al sapo gigante de Madagascar. Por las características tan novedosas que tiene, los expertos, liderados por el paleontólogo David Krause, lo denominaron “sapo diabólico”. Estos investigadores piensan que este batracio es perteneciente a la familia de sapos que ahora vive en Sudamérica. En mi opinión, tal vez tenga algún parentesco con la rana del Titicaca.
“Este sapo, si ha tenido las mismas costumbres que los de la familia de anfibios en América del Sur, fue muy voraz. Es hasta posible que devoró mamíferos, ranas más chicas y, teniendo presente su tamaño, incluso a dinosaurios incubados”, ha explicado Krause… El grupo de este científico le bautizó al sapo como Beelzebufo ampigna, en alusión a la “bestia diabólica”.


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