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25 octubre 2009

Publicado octubre 25, 2009 por con 0 comentarios

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del pasado)- Parte II


El Jaekelopterus: El nombre completo de este artrópodo quelicerado es Jaekelopterus rhenaniae y es conocido vulgarmente como escorpión gigantesco de la Prehistoria. El grande descubrimiento de una garra enorme y en estado fósil de un antiguo escorpión marino brindó un increíble dato: más de 390 millones de años atrás estos arácnidos alcanzaban a medir 2.5 metros, casi como la altura del piso al techo de nuestro hogar y mucho más que el promedio de talla de un hombre. Simplemente fantástico.

Este “armatoste” es de la clase de los euripteridos, del Devónico medio. El trozo de garra se encontró en una mina de Prüm (Alemania), por un arqueólogo de Mainz, Markus Poschmann. Éste explicó mediante una nota de prensa que cuando estaba desmenuzando piezas rocosas con su martillo y cincel, de pronto se percató de que había un parche negro de materia orgánica encima de una laja recientemente removida. Tras limpiarlo con cuidado, ha podido identificar lo que ha parecido la pequeña parte de una gran garra. Aunque ignoraba si estaba más entera o no, se decidió por sacarla… Los pedazos que ha conseguido Poschmann se tuvieron que limpiar de modo separado; luego se secaron y se unieron con minuciosidad científica. Enseguida se colocaron sobre una cubierta de escayola para reforzar el fósil y evitar que padeciera daños en el transcurso de su análisis, que se publicó en la prestigiosa revista de la Royal Society, Biology Letters. De acuerdo a lo que se ha averiguado, la especie a la que pertenece ha vivido entre 460 y 255 millones de años atrás.
Un profesor de Geología en la Universidad de Bristol, el doctor Simon J. Braddy, que dirigió la investigación de este fósil, afirma que se trata de “un asombroso hallazgo”, dado su tamaño. “Ya se sabía que hace cientos de millones de años existían milpiés gigantescos y enormes libélulas, pero hasta hoy a las justas se tenía una idea de cómo de grandes podrían llegar a ser”, confiesa.

Es posible que el Jaekelopterus fuera uno de los predadores más grandes de su tiempo. Se cree que cazaba trilobites, peces, otros escorpiones marinos y hasta a los ancestros de los tetrápodos. Empero, habría también sido presa de placodermos, tiburones y de sus mismos congéneres. Qué belicosos habrán sido.
Los trilobites gigantes: Los trilobites se tratan de uno de los fósiles más conocidos por la gente aficionada y el público en general. Lo que sí no es fácil de encontrar es un yacimiento similar al que acaba de verse en Portugal, en una cantera próxima a la localidad de Aveiro. Resulta ser la mayor y completísima acumulación de dichos seres extintos y además la que cuenta con los mayores ejemplares nunca descubiertos. La ardua labor lo realizó un grupo internacional de paleontólogos al mando de investigadores del propio CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Los trilobites han dominado los mares terrestres durante unos 250 millones de años en el Paleozoico y su tamaño era modesto. Los restos llegados no superan los 10 centímetros de largo. Sin embargo, los que se encontraron recién pasan de los 30 centímetros y logran incluso los 90, lo que los hace ser los mayores restos de trilobites desempolvados hasta la fecha. Juan C. Gutiérrez Marco, el científico coordinador del CSIC, dio a saber que lo excepcional es que los ejemplares adultos se están conservando articulados y completos, mientras que en Portugal y España, para rocas de tiempos comparables, solamente se dispone de fragmentos y los restos de mudas de los de mayores dimensiones.

Los científicos han relacionado el gran tamaño de tales fósiles con el gigantismo polar visto en diferentes grupos de invertebrados en el Ordovícico (490-443 millones de años). Entonces las zonas ibéricas se localizaban bastante cerca de lo que había sido el Polo Sur y eran parte de la plataforma marina que rodeaba el antiguo continente Gondwana. Gutiérrez ha explicado que en un sector pequeño de la plataforma marina se ha formado una cubeta a salvo de las corrientes, que estancó aguas frías y pobres en oxígeno. La agitación de los niveles de oxígeno, próximo al fondo, asfixió y mantuvo los cadáveres de varios trilobites, que les sorprendió la muerte cuando se reunían para mudar y procrearse o cuando se cuidaban de los depredadores.

El experto del CSIC describió el yacimiento como una Pompeya de trilobites, en la que expiraron sofocados y permanecen en el mismo sitio en el que han vivido. De esta manera, se encontraron a unos individuos enrollados como queriendo defenderse y otros en plena mudanza de caparazón… Que en paz descansen estos seres.
El Megarachne: No hace mucho también se encontró el fósil de un “insecto” muy semejante a las arañas del presente, con un promedio de 60 centímetros de longitud, 1.5 kilos de peso, tres pares de ojos y cuatro pares de patas alargadas. No pude evitar un temblor a observar con detalle a las imágenes. Como dice el Dr. Chapatín: “¡Me da cosa!”… Como ven, se parece a las tarántulas de hoy, pero de un tamaño admirable. Se alimentaba de reptiles, anfibios y peces. Unos años luego de hallado el fósil, se ha declarado que no era una araña, sino un escorpión y que llegaba a medir hasta más de un metro. ¡Dios Santo! ¡Más de un metro! ¡No puedo creer que haya existido un monstruo así…! Aunque a estas alturas, con todo lo visto, escrito y leído, no es para exagerar tanto que digamos. Me he ocupado de especies animales que son la pesadilla y el dolor de cabeza de millones de personas.

Así concluyo de describir e ilustrar a los invertebrados más grandes e impresionantes del pasado. Pero para cerrar con broche de oro, me reseñaré a la última parte del penúltimo párrafo sobre el segundo bicho que puse en este documental, la libélula prehistórica (Parte I). Antes les sugeriría que lean el final de mi anterior recopilación de datos, Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente).

Seré concreto, tajante, lógico e incluso crédulo: Si los nuevos estudios indican que los insectos (grandes o pequeños) respiran con ciclos acelerados de compresión y expansión traqueal, entonces pueden vivir en una atmósfera sin mucha presión de oxígeno. Si la Tierra cuenta con poca presión de oxígeno, entonces los insectos gigantes podrían habitar sin problemas en la actualidad. Unos conocidos míos han visto un escarabajo (enorme) del tamaño de una tortuga a una hora de camino de mi casa. Por lo tanto, es un hecho que en nuestro planeta aún viven hexápodos gigantescos, porque los niveles de presión de oxígeno no son una limitante para seguir caminando, volando, y, por ende, respirando.

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23 octubre 2009

Publicado octubre 23, 2009 por con 2 comentarios

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del pasado)- Parte I


En el anterior documental he tratado de seres invertebrados de proporciones gigantescas y características increíbles; si aún no lo leyeron, les invito a hacerlo, pero eso sí, siempre y cuando tengan estómago de cirujano, ya que las especies allí mostradas pueden resultarles realmente asquerosas. En esta ocasión, me ocuparé de algo que va por la misma línea, aunque con un contenido general menos extenso, tanto en texto como en imágenes.

Si usted, amigo o amiga, es de los que no soporta ver a los bichos que exhibí en los primeros posts, le voy anticipando que no se enfrasque en la lectura de éstos, puesto que se llevará una gran sorpresa. De todas formas y dirigiéndome a los “bichofóbicos”, antes de abandonar este sitio, les digo que deberían estar agradecidos con los cambios que sufre nuestro planeta con el paso de las eras. Creo que diciéndoles así no me han entendido. Está bien. Se los haré más explícito: Hoy en día, la Tierra cuenta con un 21% en concentración de oxígeno, pero 300 millones de años atrás, dicha concentración era mucho más elevada, pues excedía del 35%. Eso hizo que los animales carentes de huesos crecieran a dimensiones monstruosas.

Varios años antes de que los dinosaurios reinaran el mundo, en la nombrada era del Carbonífero cuando casi todo el terreno fue tropical y frondoso, los invertebrados más colosales poblaban el planeta, si bien 50 millones de años después se extinguieron regular número de ellos. De entre aquellas cientos (o puede que miles) de especies encontradas por los científicos o casuales —en estado fósil lógicamente—, he elegido unas cuantas, sólo unas cuantas, para “deleite” de cada uno. Y ahora sí, alístense para tener un viaje imaginario al pasado y conocer algunos de los invertebrados más grandes que han existido:
El ciempiés gigante: Me quedé perplejo al enterarme del tamaño de este extinto miriápodo: de 2 a 3 metros de largo. ¡Jod…! ¡Más grande que un ser humano…! Ancestro, obviamente, de los ciempiés de hoy, es el invertebrado terrestre de mayores dimensiones conocido de todos los tiempos. Vivió en el periodo Carbonífero (entre 340 y 280 millones de años) en lo que en la actualidad es Escocia y Norteamérica. Con sólo ver las imágenes del post, cualquiera que nunca ha oído hablar de este animal, diría que era tan feroz como un carnívoro hambriento; pero no se dejen intimidar por su apariencia aterradora, pues, el Arthropleura era vegetariano. Qué distraído soy a veces: por poco me olvido de poner su “nombre propio”, Arthropleura.

Este enorme ciempiés se dividía en dos especies, el armata y el moyseyii. Habitaban los bosques húmedos, en el cual los reptiles, batracios e insectos abundaban, y podrían haberse alimentado de los musgos y la vegetación podrida que hallaban a su paso entre la selva de helechos. Qué gustitos de los más repugnantes. Se cree también que a los depredadores les resultaba complicado atacarles, dado que poseían una coraza con púas cortas. Pobre del quien se atrevía a morderle el lomo.

Volviendo a la parte de su alimentación, los científicos se toparon con algo curioso. Ninguno de los fósiles conserva su boca, por lo que a primera impresión se supondría que tuvieron afiladas y poderosas mandíbulas. Tomando como base esta deducción, se ha solido pensar que el Arthropleura, era amante de la carne, aunque en restos hace poco descubiertos se encontró polen en el tracto intestinal, lo cual ha sugerido que el ciempiés gigante ha sido aficionado a tragar plantas. Es posible que los ejemplares más pequeños fuesen herbívoros, siendo omnívoros los de mayor tamaño, los que se valdrían de sus mandíbulas para comer hierbas, insectos y demás bichos diminutos. Los expertos calculan que un Arthropleura de proporciones medias podría haber consumido 1,000 kilogramos de vegetación cada año.

Se hallaron icnitas (huellas fosilizadas) de este miriápodo prehistórico en varios sitios. Han aparecido como columnas paralelas y largas de huellas pequeñas, que señalan que se movían velozmente por el suelo boscoso, girando con brusquedad para evadir estorbos, tales como rocas y árboles. Al moverse con rapidez, su cuerpo se estiraba, logrando una buena longitud de zancada y, por consiguiente, avanzar como el mejor de los maratonistas. Y una de las agilidades que más sorprende del Arthropleura es que “posiblemente” era un excelente nadador.
La libélula prehistórica: Llamada Meganeura por los científicos, es un género de insectos fósiles que pertenece a la familia Meganeuridae. Entre las especies se halla la Meganeura monyi, un hexápodo muy similar a la libélulas de ahora, con las que por supuesto está emparentado, que ha vivido en el período Carbonífero (al igual que el Arthropleura). Con una envergadura alar mayor a los 75 centímetros, viene a ser la especie más grande que se conoce de insectos voladores que haya aparecido en la faz de la Tierra. La otra especie, la Meganeuropsis permiana —perteneciente al Pérmico—, es otro competidor en relación al tamaño. Fueron bichos depredadores que comían insectos e inclusive a anfibios pequeños. Debe ser un espectáculo digno de ver a una libélula engulléndose a un sapo.

Sus restos se han descubierto en los estratos de la Edad Estefaniana de Commentry (Francia), en 1880. En 1885, Charles Brongniart, un paleontólogo, encontró el fósil y le puso nombre. Uno nuevo se desenterró en Bolsover (Derbyshire), en el año 1979. Su holotipo está alojado en el Museo Natural de Historia Natural de París. La M. americana, descubierta en 1940 en Oklahoma, es una especie constituida por la mayor ala de insecto nunca localizada; está conservada en el Museo de Historia Natural de Harvard.

Se impuso la controversia sobre de qué forma los hexápodos del período Cámbrico han sido capaces de crecer a dimensiones descomunales. He aquí una explicación concisa y precisa: El modo en que el oxígeno se distribuye por el cuerpo del bicho por medio de su sistema respiratorio traqueal, establece un límite superior a su tamaño del cuerpo, el que por lo visto sobrepasaron con mucha diferencia los insectos del pasado. Se ha propuesto a un principio que el Meganeura tenía solamente la capacidad de batir las alas, puesto que —como es sabido— la atmósfera en esa época contenía proporciones de oxígeno mayores a la actual del 21 por ciento. Dicha teoría fue refutada por otros investigadores, sin embargo, tuvo una aprobación hace poco luego de estudios posteriores acerca de la relación existente entre el gigantismo y el recurso de oxígeno. En caso que tal teoría es exacta, los insectos gigantes puede que eran riesgosamente sensibles a la baja de los niveles de oxígeno y evidentemente no podrían sobrevivir en la atmósfera de nuestros días… No obstante, estudios muy recientes han indicado que los insectos en realidad respiran con acelerados ciclos de compresión y expansión traqueal. Siendo esto cierto, no hay necesidad entonces de postular que estén presentes en una atmósfera con una presión parcial de oxígeno elevada.

Y para acabar con esta libélula, un dato más: el término “meganeura” es equivalente a “grandes venas”, que se refiere a la red de venas de las alas.




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22 octubre 2009

Publicado octubre 22, 2009 por con 0 comentarios

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente)- Final


El caracol gigante africano: Y ahora es el turno de un molusco gasterópodo, el Achatina fulica o caracol gigante africano; siendo el más grande de su grupo, alcanza los 30 centímetros de longitud y los 200 gramos de peso. Natural del sureste africano, se expande por el mundo y es una verdadera plaga para la agricultura. Aquí, en Perú (mi tierra), los pobladores de la selva gustan de comer a otra especie de caracol, el Megalobulimus maximus, luego de un paciente proceso de selección y limpiado. Una vez a las quinientas he probado este exótico plato, y créanme que no sabe muy feo, aparte que es nutritivo. De manera que supongo que el A. fulica es también tanto comestible como reconstituyente.
El geoduk: El Panopea abrupta, de la costa norteamericana del Pacífico, es la almeja más grande del presente. Logra pesar 7.5 kilogramos y medir 2 metros de largo. Estos moluscos son realmente longevos, pues se encontraron ejemplares con hasta 160 años. En las costas de Europa existe una especie semejante, la Panopea glycimeris, nombrada normalmente como la arola gigante, cuya concha pasa de los 20 centímetros.
El isópodo gigante: Este crustáceo se parece a un Pokémon que no recuerdo su nombre y, personalmente, al ver sus fotografías, me dan un poco de asco, pero no mucho como para vomitar. Varios dirán que podría ser la mascota de Depredador o Alien. Esta “monstruosidad” marina es pariente de la cochinilla de humedad, aunque sus dimensiones multiplican bastante al diminuto bicho de huerto. En efecto, este extraordinario crustáceo, de nombre científico Bathynomus giganteus, es la especie más grande de la familia de los Isópodos del que se tiene noticia. En las imágenes se diferencia que el tamaño de este isópodo es por lo menos 40 veces más que su pariente de jardín que, como él, se enrosca también sobre sí para formar una esfera protectora con su fuerte caparazón exterior al sentirse amenazado. Vive en los mares del mundo entero, de 200 a 2,100 metros de profundidad, y se adapta a la escasez de comida, rebuscando incansablemente en el fondo y se alimenta de casi lo que sea que caiga de fuera del agua.

El cangrejo gigante japonés: Y como penúltimo invertebrado, otro crustáceo, el cangrejo de isla japonés (Macrocheira kaempferi), perteneciente al grupo de los cangrejos araña, distinguidos por su caparazón triangular. Habita en el fondo del océano Pacífico y se identifica por ser ciego, contar con un oído desarrolladísimo y poseer unos pelillos sensibles a los sonidos submarinos, lo que le permite captar ruidos cuando aún sus mismos oídos no pueden hacerlo. Se trata del artrópodo más grande que se conoce. Sus patas miden más de 1.5 metros de largo, cantidad que agregada al comparativamente cuerpo pequeño, le da un diámetro total de 4 metros. Su masa es de 20 kilogramos y se piensa que vive más de una centuria.
Las langostas gigantes: Y finalizo la lista de enormes invertebrados con las langostas y bogavantes gigantes. Los expertos dicen que los americanos son los de mayor tamaño, aunque las del mar Mediterráneo, como se ve en la foto con el tío rollizo, no tienen que envidiarle en lo absoluto. Con sólo un ejemplar, un individuo tendría alimento para una semana, eso si no es alérgico a la comida marina... Quién sabe. Quizás el profesor Salinsky utilizó su máquina en langostas de tamaño normal o en cualquiera de los bichos descritos en este documental.
De esta manera acabo de nombrar, describir y mostrar a 25 de los invertebrados más grandes e impresionantes que pueblan la Tierra. Claro que no son todos, pues hay muchos que seguramente se me escaparon y además habrá miles —tal vez millones— de especies aún por descubrir. El mundo es tan inmenso que, pese a los avances tecnológicos y el aumento de la población, se sigue encontrando ecosistemas en lugares recónditos y de difícil acceso. Sin embargo, no culminaré mi documental sin haberles contado lo que a mí también me contaron, y, por más fantasioso que pueda parecer el relato, la incertidumbre pierde ante mi credulidad. Después, ustedes amigos lectores y visitantes, saquen sus propias conclusiones.

Hace cinco o seis años, mi primo y mi hermano me acompañaban a jugar tenis de mesa en un mirador turístico de mi ciudad. Íbamos la mayoría de los fines de semana en las mañanas. El camino de mi hogar al sitio es ascendente y se tarda en llegar una hora aproximadamente a pie. Algunas veces transportábamos herramientas para la caza de insectos o una bebida (como vino o chela) para amenizar el ambiente. Rápido amistamos con el dueño del centro y su hijo de 14 años. Y uno de esos días, mientras nos entreteníamos con las paletas y la pelota de ping-pong, el muchacho, sabiendo de nuestro interés por los bichos, nos narró algo más que fascinante. A él y a sus padres, un día como cualquiera, les visitó un ser de color negro con “caparazón”, cuerno y antenas: un escarabajo. Así es. Un coleóptero. No obstante, este insecto parecía sacado de una película de monstruos. El animal en cuestión era del tamaño de una tortuga galápago joven. Que me parta un rayo si estoy alterando la historia. Tal y como se los digo: el escarabajo era una aberración de la Biología. El adolescente y su padre me lo contaron sin la más mínima divagación. El chico hasta se atrevió a pararse encima del anormal hexápodo y esperar que lo moviera, cosa que lo logró, según él. “Era tan manso como un cordero”, me confesó nuestro amigo. Y de golpe le hice la pregunta clave: “¿Dónde está ahora?”... La respuesta me derrumbó. Se lo habían vendido a un gringo mochilero que nunca más supieron de él. Ya transcurrió regular tiempo desde que sucedió eso, ¿y por qué no tengo noticias del paradero de un insecto que no pasa desapercibido ni de lejos? Ojalá pronto el extranjero deje a un lado su recelo. La ciencia debe catalogar a un escarabajo como ese. Pero sería alucinante una hormiga del tamaño de un conejo o una mariposa con la envergadura alar de un águila. Nada es imposible para el Creador. La duda está sembrada en ustedes.
Zona en donde encontraron a un escarabajo gigantesco


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21 octubre 2009

Publicado octubre 21, 2009 por con 2 comentarios

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente)- Parte III


La mantis religiosa gigante: La mantis gigantea se distribuye en territorio australiano, y con razón lleva ese nombre, pues suele rebasar los 15 centímetros de longitud. Otra cosa que llama la atención de este descomunal insecto, es que es un ágil corredor y acostumbra a cazar sus presas en media carrera. Los ratones y ratas pequeñas están incluidos en la dieta de esta mantis. ¡Sí! ¡Tal y como lo leyeron! ¡Ratones y ratitas! Ni el Chapulín Colorado podrá salvarlos.
La mariposa Queen Alexandra: Este Lepidóptero es también conocido como mariposa alas de pájaro (Ornithoptera alexandrae) y es integrante de la familia Papilionidae. Nativa de Papúa Nueva Guinea, es una de las mariposas diurnas más grandes del planeta. Las hembras ganan en tamaño a los machos con sus alas con forma destacadamente redonda y amplia, llegando a tener una envergadura de 31 centímetros, una longitud del cuerpo de unos 8 cm y masa de unos 12 gramos, cada una de estas formidables para una mariposa. Los colores de sus alas difieren mucho con el de los machos: éstas las tienen de color marrón marcado de blanco y matiz crema en el cuerpo con una zona corta de pieles escarlatas en el tórax, en cambio ellos, las lucen de color pardo oscuro mezclado de verde y azul con marcas amarillo brillantes en su abdomen. La envergadura de éstos es de 20 centímetros máxima, pero lo más corriente es de unos 16 cm. Una impresionante forma de los machos es el atavus, que cuenta con puntos dorados sobre las aletas traseras. ¿Acaso no son bellos estos insectos voladores? Casi nadie los teme o siente aversión.
La mariposa Atlas: Si no sabes cuál es la polilla más grande que hay en el mundo, pues se los diré: La Attacus atlas, vulgarmente llamada mariposa Atlas. El área total de sus alas sobrepasa los 400 cm2. El hábitat de estos Lepidópteros se extiende del sureste asiático a Indonesia, y es bastante común en Tailandia y el archipiélago Malayo. Su seda es muy estimada y posee otra interesante característica: estas polillas hasta su etapa adulta no desarrollan la boca, por lo que no son capaces de comer durante el resto de su vida. Sólo en su etapa larval ingieren el alimento.
La Thysania agrippina: Y el tercer y último Lepidóptero es la Thysania agrippina, la mariposa con la mayor envergadura alar: supera los 300 mm. Habita en las selvas centroamericanas y, pese a todo, su tamaño le para jugando malas pasadas, dado que los depredadores los encuentran con facilidad, si bien su reverso tiene un diseño críptico. Corresponde a la familia de los Noctuidos, por lo tanto, es nocturna. No creo que a mucha gente desagrade estar cerca a estos insectos.
El gusano cordón de bota: Aparte se le conoce como gusano cordón de zapato (Lineus longissimus). Es del filo Nemertea (gusanos cinta). Este ser es el gusano y el animal (sobretodo, en relación a su ancho) más largo de la Tierra. Algunos especímenes encontrados en la costa, a ser estirados (pues suelen estar enrollados al permanecer expuestos en bajamar) logran medir 30 metros aproximadamente, habiéndose hallado un ejemplar de poco menos de 60 metros de punta a punta. No estoy bromeando. Así mide este invertebrado de la Clase Anopla. Yo mismo me quedé boquiabierto cuando supe de su existencia y sus dimensiones. Es increíble que le exceda en largo a la famosa ballena azul, el animal más grandote. El viscoso y flácido cuerpo del gusano cordón de zapato es de color pardo óxido, con claras líneas que van de la cabeza a la cola.
La escolopendra gigante: La Scolopendra gigantea debe de poner la piel de gallina a miles o millones de personas en el mundo. Cualquiera que haya visto la última versión de King Kong, y no creyó que alguna escena podría escapar de la ficción, al ver a este gigantesco miriápodo se restregará los ojos de asombro. A veces pienso que los realizadores de Starship Troppers (1997) no estuvieron tan desquiciados después de todo. La escolopendra gigante llega a los 30 centímetros de largo y a los 2.5 de ancho; las especies no-tropicales alcanzan en lo normal los 15 cm de longitud. Son habitantes del sur de Europa, norte de África y Latinoamérica.
La lombriz gigante de Gippsland: Este gusano de tierra lleva el nombre científico de Megascolides australis y, después del L. longissimus, es uno de los más largos del planeta con una medida de 80 centímetros. Su hábitat está restringido en un área pequeña en el Valle del río Basse al sur de Gippsland, Victoria (en territorio australiano). A pesar de la vasta publicidad que recibió desde su hallazgo hace un siglo, se conoce poquísimo acerca de la biología básica de dicha lombriz. En la lista de la IUCN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se ve como especie ‘vulnerable’. Eso supone que la especie puede que esté en riesgo de extinguirse si sigue padeciendo la presión de la población del hombre, a modo de destrucción de su medio y demás molestias. Ya me imagino que una sola de estas lombrices servirá para varias carnadas.
La lombriz Microchaetus africana: Este es otro bicho de tierra del que no he podido juntar más datos, pero que en esta ocasión creo que sólo es necesario saber el largo que puede llegar a medir: unos destacables 7 metros. Cualquiera que no haya visto antes a este animal, lo confundiera rápidamente con un reptil ofidio. Dejen de espantarse tanto, que la lombriz ésta no anda armada con afilados colmillos venenosos.
La solitaria: En este desfile de rarezas es infaltable la popular solitaria (Diphyllobothrium latum) que vive enrollada en el sistema digestivo del ser humano. Mide hasta 18 metros. Los adultos son capaces de verter incluso más de un millón de huevos al día. El parásito que causa esta solitaria vive en los alrededores y en las mismas corrientes de agua dulce y lagos. Los síntomas de la enfermedad que provoca son los siguientes: pérdida de peso, diarrea, vómitos, obstaculizar abdominal intermitente, y flatulencias. Ciertos pacientes desarrollan la deficiencia de la vitamina B12 que podría desencadenar hasta en la anemia megaloblástica. Prácticamente, este Helminto no conoce la compasión cuando se trata de sobrevivir.


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20 octubre 2009

Publicado octubre 20, 2009 por con 1 comentario

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente)- Parte II


El escarabajo Hércules: Y se viene otro hexápodo coleóptero escarabeido, el escarabajo Hércules (Dynastes hercules), perteneciente al grupo de los rinocerontes. Es un habitante nato de los bosques de los trópicos, de las selvas africanas, sudamericanas y centroamericanas. Está en la lista de los coleópteros más grandes del mundo, dado que los machos son capaces de medir 17 centímetros, comprendiendo su alargado cuerno torácico, y estos a su vez, cuentan con dos de ellos, uno en el tórax y el segundo en la cabeza, que a veces crecen más que el mismo cuerpo del animal. Las hembras carecen de ese cuerno debido a un pronunciado dimorfismo sexual. Sólo un tonto metería la mano en medio de una batalla entre machos que se disputan a la(s) mejor(es) hembra(s)… Pero correr ese riesgo, no niego que sea emocionante. Nota: Las larvas de este coleóptero son las más grandes existentes, y llegan a pesar 120 gramos.

El escarabajo Goliath: Y el último en el desfile de escarabajos es el Goliath, que su género incluye una “tropa” de especies. Se tratan de los insectos más corpulentos, si bien no los de mayores dimensiones. Pueblan a montones en las selvas del continente africano, y comen polen y néctar, además de savia y fruta. Las larvas necesitan un alimento cargado de proteínas, tales como cadáveres en plena putrefacción. Un Goliat adulto mide entre 5 y 11 centímetros de longitud, pero sus larvas pesan menos que las de los Hércules, 100 gramos. Si estás perdido en media jungla esperando que te rescaten —no le deseo a nadie esta desgracia—, y escuchas el sonido de las hélices de un helicóptero, cerciórate bien, porque puede que te hayas confundido con el ruido que producen las alas de un escarabajo Goliath al volar.
La cucaracha gigante de Madagascar: Y ahora será mejor que no estén comiendo, ya que voy a describir y mostrar algunas imágenes de los insectos más repugnantes que la gente de todo el mundo considera: las cucarachas. Los roedores no llegan a espantar tanto como estas alimañas. Y así les cuento, que la Gromphadorhina portentosa, la cucaracha de Madagascar, es una de las mayores especies de su orden, alcanzando aproximadamente de unos 5.1 a 7.6 centímetros en la madurez. Obviamente, son oriundas de la isla africana, en donde se las halla en troncos podridos. Aunque puede parecer una cría a un lado de la Macropanesthia rhinocens australiana, que llega a los veinte centímetros de largo… Alguien que nunca ha tocado a una cucaracha, no sabe lo que es la hediondez en su máxima expresión. Tus dedos tendrán que pasar todavía por el jabón, el detergente, el alcohol, algún perfume, un desinfectante, el humo de incienso y el agua de colonia para que se quite por completo la pestilencia de estos bichos. Esto se los digo porque lo experimenté en carne propia en el fundo de mi abuelo. ¡Por Dios! ¡Qué peste…! Y qué me contaría el sujeto que osa tener a esa cucaracha en los dedos. Eso es ser un auténtico amante o apasionado por los insectos.

Belostomatidae, chinches acuáticas gigantes: Estos invertebrados de seis patas pertenecen al orden Hemiptera y a la familia Heteroptera, que congrega a las nipas gigantes. Se distribuyen por toda América y Asia Oriental, en charcos y cursos de agua dulce. Casi todas las especies son parcialmente grandes, de 2 centímetros a más; incluso exceden los 12 centímetros en el caso de las especies Lethocerus. Las nipas consiguen las longitudes y masas de los escarabajos antes descritos. Estos colosos resultan ser los más grandes de todos los Hemípteros… y, por lo que se ve en las fotografías, los más desagradables. ¿No se te antoja comer los huevos del lomo de estos chinches en lugar de frijoles…? ¡Buah…! Creo que me sobrepasé.
El weta gigante: Del bicho que me ocuparé esta vez es el ciclópeo weta, un tremendo ortóptero nocturno y áptero originario de Nueva Zelanda. El weta gigante se encuentra entre uno de los insectos más enormes y voluminosos que hay, y los científicos creen que son especies bastante antiguas, puesto que se descubrieron restos fósiles de criaturas similares del periodo Triásico, de hace 180 o 190 millones de años, en el estado de Queensland (Australia). Caben en la palma de la mano, midiendo de esta forma en torno a los 10 centímetros de largo. Los wetas asumieron el rol de roedores pequeños. Como las ratas y los ratones, se mantienen ocultos en el día en los agujeros que las polillas o los escarabajos construyen en los árboles, y andan por la noche para alimentarse de hojas, desperdicios en el suelo boscoso o hexápodos enfermos o muertos. Se vale de sus mandíbulas vigorosas para hacer orificios lo adecuadamente espaciosos para su cuerpo. Su grosor es indicador de su voracidad.
El insecto palo gigante: Uno de los mejores en el arte del mimetismo en el Reino Animal es el Pharnacia serratipes, el insecto palo gigante. Fásmido de Malasia y Singapur, pertenece al mismo orden que los insectos hoja, el que comprende alrededor de unas 2,500 especies. Como antelé, son un grupo que se especializa en el camuflaje (o cripsis) con formas, tonos y comportamientos fuera de lo común que son confundidos con la vegetación en la que viven y de la que a su vez se alimentan. Si no miras con detenimiento a estos insectos, pueden pasar desapercibidos y, por ende, no notar su cabeza, antenas y las “espinitas” de sus patas. También, los fásmidos están entre los insectos de mayor peso (hasta 40 gramos) y los de mayores dimensiones (de 30 a 35 centímetros de largo). Son exopterigotos y heterometábolos. Si no tienen la mínima noción de lo que significan esas palabras, les invito a ingresar a la página de inicio de Google y digitar en la barra de búsqueda define:exopterigoto o define:heterometábolo, y de inmediato te votará resultados con las definiciones de tales términos. Eso háganlo con cualquier palabra que duden o no sepan su significado. Así de simple.


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Publicado octubre 20, 2009 por con 0 comentarios

Los Invertebrados más Grandes e Impresionantes (del presente)- Parte I


Para algunos pueden ser muy repulsivos, para otros tan simpáticos que tenerlos de mascotas es normal, para unos terceros es un reto capturarlos con el propósito de coleccionarlos o investigarlos… e, incluso, existen unos pocos que han llegado a considerarlos un “error de Dios” o que la Tierra no es el planeta en el que deberían haber aparecido. A mí, por una parte me estremecen o causan escalofríos (sólo algunos) y por otra me atraen y producen admiración. Cada uno con lo suyo. Así que nos guste o no, en el mundo pululan especies animales que a más de uno se le erizan los pelos con apenas verlas.
Este documental que preparé con mucho interés y entusiasmo, y que en su mayoría involucra unas horas de googleo, trata de esos seres vivos del reino animal que su tamaño y características hablan por sí solos. De modo que si eres de esas personas que les asusta la arañita del techo, temen a las cucarachas de la alacena, sienten pavor por las lombrices del jardín o les provoca arcadas la comida marina, será mejor que cierren está página —confieso que eso no me termina favoreciendo— y salgan de casa a respirar un poco; porque los arácnidos que les mostraré no son precisamente pequeños, las plagas de la despensa no son del tamaño del meñique de un hombre, los gusanitos del huerto no son del grosor de espaguetis o los mariscos que presentaré aquí no caben en el plato que acostumbras comer. Sin embargo, a aquellos internautas aracnofóbicos, entomofóbicos, helmitofóbicos, ostraconofóbicos o similares, les sugiero que si quieren superar su récord en velocidad lean y chequen estás líneas e imágenes, porque si no regurgitan su almuerzo, se levantarán de sus asientos y correrán como alma que lleva el diablo.

Lectores y visitantes de mi blog, abróchense los cinturones que enseguida vienen a invadirnos una hueste de bichos que no recomiendo tenerlos en el centro del comedor. Elegí veinticinco especies, y he allí que se acercan en fila:
La tarántula Goliath: Este animalucho de ocho patas es también conocido como tarántula gigante o pajarera, al que los científicos bautizaron como Teraphosa blondii. Es una especie de migalomorfa de la familia Theraphosidae. Si alguien les pregunta a ustedes cuál es la araña más grande del mundo, respondan que es la tarántula Goliath, puesto que este ser, puede llegar a medir entre 28 y 30 centímetros con sus peludas patas extendidas y alcanzar un peso mayor a los 100 gramos. Su población está distribuida por las selvas del norte de América del Sur, en los países de Venezuela y Brasil, en el que excavan una serie de túneles en hábitats cenagosos. A ciertos nativos cazadores (como los yanomami) parece que desde niños los acostumbraron a no tenerle ascos a nada, ya que a esta tarántula —tanto como a otras migalomorfas— las usan para alimentarse. Es obvio que prefiero tragarme la carne cocida de algún tapir, que las velludas extremidades o los asquerosos órganos de este arácnido en una sopa. ¡AGGH…!

La araña de hilo dorada: A continuación se aproxima otro bicho que aparte se le conoce como araña de seda dorada (depende del dialecto de las regiones en la que habita). Se distribuye por casi todo el planeta, así que no están libres de encontrar una colgada en el árbol del parque donde suelen sombrearse. Su telaraña es tan resistente, que en Indonesia la usan en la confección de ropas; además cuenta con propiedades coagulantes para la curación de heridas. Ven que un invertebrado tan voraz y peligroso, produce sustancias tan útiles para el hombre… Las hembras sobrepasan en tamaño a los machos, alcanzando a veces los 20 centímetros. La foto es prueba de su apetito.
La araña camello: ¿Y de quién es el turno ahora de atemorizar? Pues de la araña camello, (camel spider, en inglés). Existe una leyenda urbana sobre ella, y muchos siguen dudando aún de su existencia; pero desde mi blog les doy mi palabra de que son reales. Sí, amigos: son reales, no pura fantasía. No obstante, si todavía ignoran lo que es capaz de hacer esta araña, no estarían así de tranquilos. Unos dicen que pueden saltar hasta casi un metro de altura y otros que más de 3 metros. Atacan el vientre de los camellos —de ahí es originario su nombre— para alimentarse y depositar allí sus huevos. A eso llamo ser un verdadero parásito. ¡Pobres rumiantes del desierto!
El escorpión roca: Esta vez se presenta un “amiguito” con un par de grandes pinzas y aguijón incorporado, que lamentablemente no he podido recoger mayor información para prevenirles de su peligrosidad. Este escorpiónido vive en Sudáfrica y mide en torno a unos 21 centímetros. Pronto tenga más datos sobre él, se los estaré comunicando.
El escarabajo gigante: Y me toca hablarles de un insecto que he visto en más de una ocasión, el escarabajo gigante o titán, de nombre científico Titanus giganteus. Es perteneciente a la familia Cerambycidae y en su género es el único miembro. Los adultos alcanzan hasta 21 centímetros de largo (con las antenas incluidas). Emiten una especie de silbido al sentirse amenazados, y están provistos de afiladas espinas, al igual que poderosas mandíbulas para defenderse y alimentarse. Se hallaron especímenes en los bosques de Ecuador, Colombia, Perú (por mi región), el norte brasilero y las Guayanas. Los machos son atraídos por luces fuertes, en especial por las de vapor de mercurio, lo que vuelve más sencilla su captura. Si quieres coger a uno de estos escarabajos, te recomiendo que jamás los tomes de la cabeza o las patas, sino de ambos lados del abdomen, es decir, del borde de sus élitros para que no puedan extenderlos y escapar volando. Una mordida de este bicho duele mucho, así como cuando se te prenden en la piel con las púas de sus patas. En las imágenes lo muestro disecado (y hasta barnizado) en el jardín de mi casa. De vivos, no hubiesen posado por más tiempo frente a la lente de la cámara. Además son excelentes para tenerlo de colección en una pared de tu habitación… eso, si no les tienes fobia.

Aquí les dejo fotos de escarabajos que disequé con mi hermano:




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